Art Integrat es una empresa de inserción que cuenta con más de 20 años de experiencia en la construcción y mantenimiento de edificios sociales. En el año 2021 recibió el encargo de realizar el proyecto de transformación de la masía (siglo XVIII) Can Bellvitge: de casa de colonias a una residencia de personas mayores: familiar, saludable y cálida, para el bienestar y la autonomía de las personas mayores. Esta masía forma parte de la Fundación Oscobe.

Historia de la masía
La histórica masía fue renombrada como Can Bellvitge, ya que inicialmente se llamaba Can Costa en los años 70. Su función era la de casa de salud y bienestar para familias obreras del barrio de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat, procedentes de distintos puntos del Estado. Desde siempre, ha disfrutado de una ubicación excepcional, en pleno Valle de Llémena, en un entorno de unas 30 hectáreas, con diversos espacios, viviendas, masías, prados, campos de cultivo y bosques que permiten entrar en contacto con la naturaleza y a muy poca distancia de la ciudad de Girona, en el municipio de Sant Gregori.
Así, la Fundación Oscobe, liderada por Antón Raventós y Maria Josefa Vignau, convirtió la masía en casa de colonias que, muy pronto, tuvo que ser ampliada para acoger a un número creciente de familias vulnerables que, de otro modo, no hubieran podido salir, ni fines de semana ni en verano, de las masificadas “ciudades dormitorio” de las zonas industriales alrededor de Barcelona.
La masía se mantuvo como casa de colonias hasta la pandemia de 2020, compaginando otros usos educativos, como unidad de escolarización compartida con el Departamento de Enseñanza y para diferentes familias y grupos escolares que quisieran pasar unos días en plena naturaleza. Hasta que, a inicios de 2021, en el marco de colaboración con la Asociación Coordinadora Sinergia Social, de la cual la Fundación forma parte, y tras adaptar otros edificios para las distintas actividades sociales de la Fundación Oscobe, se decide transformar la masía en residencia para personas mayores, con el objetivo de seguir satisfaciendo las necesidades sociales, de salud y bienestar de la población en un momento en el que el envejecimiento adquiere una dimensión sin precedentes.
Esta reforma está siendo realizada por Art Integrat y tiene en cuenta el uso de materiales naturales y sostenibles.

La reforma: de casa de colonias a residencia de personas mayores
Los aspectos que más se tienen en cuenta son:
Arquitectura y protección
Se busca crear una arquitectura que asegure la protección frente a la Covid-19 o situaciones similares. El proyecto contempla espacios comunitarios por zonas, con espacios comunitarios cada 9 plazas, con el fin de garantizar unidades de convivencia y evitar la densificación de los espacios colectivos. Predominan las habitaciones individuales: 12 frente a 7 dobles, para cumplir con los criterios de protección contra la Covid-19, aportando intimidad y privacidad.
Digitalización
Para hacer posible la digitalización y la conexión de tecnologías, así como las comunicaciones entre equipamientos, se opta por la digitalización del clima, de las protecciones solares y por un kit de control de humedad ambiental y temperatura ambiente. Todos estos dispositivos estarán controlados de forma centralizada desde una APP (móvil).
Tecnología
Para adoptar soluciones tecnológicas que faciliten la autonomía, el cuidado y la asistencia personal, se opta por un equipo de emergencia para cada habitación y baño, y se plantean camas motorizadas que permitan levantarse y regularse según las necesidades. También se prevé un equipo compacto que permite controlarse la fiebre, el azúcar, la presión y el oxígeno en sangre, entre otros parámetros.
Eficiencia energética
Para mejorar la eficiencia energética del equipamiento se opta por diferentes soluciones constructivas, tanto activas como pasivas, y por diferentes soluciones tecnológicas.
Para la mejora pasiva del edificio se opta por implementar un sistema de ventilación natural con recuperador de calor, sistema VRC, que mejorará el gasto energético del edificio y proporcionará espacios saludables. Seguidamente, se quiere controlar la envolvente térmica de todo el edificio, adaptando una solución concreta según el elemento constructivo: aislamiento y ventilación del pavimento en planta baja, aislamiento de fachadas en la orientación norte, sistema cavity wall en sur, este y oeste, trasdosado de fachadas con aislamiento en la parte antigua, protecciones solares, aislamiento y ventilación de la cubierta.
Los sistemas activos, entendidos como todas las instalaciones que ayudan y mejoran la eficiencia energética del edificio, incluyen el sistema de aerotermia para el agua caliente sanitaria y la climatización calor/frío, que trabajará a bajas temperaturas por convección, a través de suelo radiante. Por otra parte, el proyecto contempla la colocación de paneles fotovoltaicos conectados a la red, de manera que en las horas de sol se obtendrá más energía de la que se consume, aportando a la red la energía sobrante.
Lograr accesibilidad
Las medidas del proyecto para alcanzar la accesibilidad plena se han definido desde el inicio. El proyecto da respuesta a las exigencias básicas del Código Técnico de la Edificación, concretamente al Documento Básico SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad), y la propuesta elimina los desniveles y las barreras arquitectónicas tanto interiores como exteriores.
A destacar del proyecto:
Como lo más destacado del proyecto, se trata de valorizar funcional y materialmente el edificio de la masía original con su ampliación de los años 70. Así, si funcionalmente la masía quedará totalmente integrada con la ampliación de los años 70, materialmente —o constructivamente—, en cambio, queda diferenciada la masía respecto a la ampliación:
La masía original de piedra, que conserva la mayoría de las aperturas y arcos originales, se ha destinado a dormitorios manteniendo las crujías centrales para espacios comunes. No se han hecho cambios estructurales salvo la antigua y reducida escalera interior.
En cambio, la ampliación cuenta con una mayor transformación estructural e interior, con grandes espacios comunes, con revestimientos y aislamientos exteriores hechos con materiales naturales, y con renovación de las cubiertas.
Finalmente, se integran ambos edificios con el bosque posterior, aprovechando espacios subterráneos que permiten cumplir con las normativas de cocina y lavandería y de espacios profesionales, así como las normativas de barreras arquitectónicas, con la nueva escalera y ascensor, con vistas al bosque.
